Aung SUU KYI SAN


Activistas, Organización

Aung San Suu Kyi , la líder de la lucha por los derechos humanos y la democracia en Birmania, nació el 19 de junio de 1945 en Rangún (actual Yangón).

Su padre Aung San, héroe nacional de Birmania que dedicó su vida a conseguir la independencia de su país, fue asesinado cuando ella tenía dos años, poco antes de lograr su objetivo; su madre, Ma Khin Kyi, ejerció la carrera diplomática y en 1960 ocupó la Embajada de Birmania en la India.

Suu Kyi estudió en Rangún, Delhi y en la universidad de Oxford, donde se graduó en Filosofía, Economía y Ciencias Políticas.

En 1969 trabajó como secretaria auxiliar en el Comité Asesor para cuestiones Administrativas y Presupuestarias de Naciones Unidas en su sede central de Nueva York, y después, durante un año, fue técnica del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país en Bután. Dejó esta actividad en 1972 cuando contrajo matrimonio con el profesor británico Michael Aris, un estudioso de la cultura tibetana, y la pareja estableció su residencia en Oxford.

En la ciudad inglesa nacieron sus dos hijos. Entre 1985 y 1986 estudió con una beca en el Centro de Estudios de Asia del Sudeste de la Universidad de Kyoto, donde investigó la trayectoria de su padre en los años previos a la independencia, y en 1987 se diplomó en el Instituto Indio de Estudios Avanzados de Simla.

Ese mismo año publicó una biografía de su padre así como libros sobre Nepal y Bután. En abril de 1988 volvió a Rangún para atender a su madre enferma (moriría en diciembre) y con el proyecto de levantar una red de bibliotecas que conservaran la memoria de su padre. Su vuelta coincidió con el nacimiento de una rebelión espontánea contra el régimen de partido único vigente desde hacía 26 años.

Aung San Suu Kyi se convirtió en la líder de esta revuelta y comenzó a instaurar un movimiento a favor de los derechos civiles.

Heredera del legado paterno e inspirada en la política de "no violencia" de Mahatma Ghandi, Suu Kyi organizó mítines por todo el país para pedir elecciones libres y se convirtió en un importante símbolo para su pueblo. Dimitió en julio de 1988 pero los militares volvieron al poder con un violento golpe de Estado en septiembre de ese mismo año.

Después de una sublevación duramente reprimida por el Ejército, en agosto, Suu Kyi, en su primera acción política, envió una carta abierta al gobierno pidiendo la formación de un comité consultivo independiente para preparar elecciones multipartidistas.

El 26 de agosto, cuando la represión había causado ya centenares de víctimas y la oposición apremiaba al nuevo presidente, Maung Maung (un jurista que hasta entonces había ejercido de ministro de Justicia), a que formara un gobierno estrictamente civil, Suu Kyi celebró su primer acto público, frente a la pagoda Shwedagon de Rangún, ante medio millón de personas.

Gracias a su renombre como hija de Aung San y al coraje que demostró ante las fuerzas antidisturbios, Suu Kyi logró un gran apoyo popular.

El 18 de de septiembre el Ejército se hizo formalmente con el poder y constituyó una junta denominada Consejo para la Restauración de la Ley y el Orden (SLORC). Ella promovió entonces una intensa campaña consistente en el envío masivo de cartas al nuevo gobierno solicitando reformas políticas.

Después de una serie de manifestaciones que fueron sofocadas, el nuevo jefe del Estado, el general Saw Maung, prometió elecciones libres en un intento de desactivar la protesta.

El 24 de septiembre Aung San Suu Kyi y otros líderes del movimiento democrático constituyeron el partido Liga Nacional por la Democracia (LND), con ella como secretaria general junto a otros famosos activistas (entre ellos el antiguo ministro de defensa U Tin); en esta formación se reunieron todos los miembros de la oposición alrededor de una política de no-violencia y desobediencia civil. Además, Suu Kyi, desafiando una la prohibición del Gobierno, viajó por todo el país y participó en multitudinarios mítines donde denunciaba los abusos del gobierno militar.

El 5 de abril de 1989, la líder se enfrentó a una unidad de soldados que la apuntaban, en el curso de una protesta en el delta del Irawady, después de salir ilesa de un atentado perpetrado por un capitán del Ejército.

El 21 de junio, en otro dramático episodio, los militares ametrallaron una manifestación encabezada por ella que exigía el respeto de los Derechos Humanos y provocaron cientos de muertos. Como consecuencia lógica, el 20 de julio siguiente fue detenida y puesta bajo arresto domiciliario en Rangún, mientras la LND ordenaba a sus seguidores evitar toda confrontación con la milicia. Por tanto, no pudo participar en las elecciones del 27 de mayo de 1990; organizadas bajo supervisión militar, en ellas la LND obtuvo el 80% de los votos y 396 de los 485 escaños del Parlamento.

El régimen, que había presentando a la consulta el nuevo Partido de la Unidad Nacional (sucesor del PPSB), se vió sorprendido con aquella derrota. Desdiciéndose de sus promesas, anunció que las elecciones no habían sido a una asamblea legislativa, sino constituyente, de manera que hasta que no estuviera ultimada una nueva Carta Magna (en los tiempos y con las condiciones que el Ejército dictase) no habría transferencia de poder a los civiles.

Así que mantuvieron a Suu Kyi recluida hasta julio de 1995, negándole el contacto con su marido y sus dos hijos. Como medida de protesta, un grupo de diputados electos de la LND, liderados por Sein Win, primo de Suu Kyi Aung San, formó en el exilio un Gobierno de Coalición Nacional de la Unión de Birmania (NCGUB, de sus siglas en inglés), en el que también obtuvieron presencia la Alianza Democrática de Birmania, el Frente Nacional Democrático y otras organizaciones opositoras.

El resto de la cúpula de la Liga Nacional para la Democracia se exilió en Tailandia, desde donde iniciaron una intensa campaña internacional para denunciar la situación de su país y exigir la libertad de Suu Kyi, en la que desempeñó un papel determinante el marido de la activista, el profesor Aris.

Suu Kyi, amenazada con un proceso judicial por el SLORC si no aceptaba el exilio, hizo saber que abandonaría el país a condición de la puesta en libertad de los presos políticos, la transferencia del poder a un gobierno civil, la convocatoria de la Asamblea electa y la emisión de un discurso suyo sin censura por la radio y la televisión.

Los militares no accedieron, pero tampoco se atrevieron a llevar a la práctica sus amenazas, por las reacciones internas y externas que pudieran derivarse; sin embargo, emprendieron una reforma legal con carácter retroactivo (agosto de 1991) con el único objeto de prolongar su detención durante un período de cinco años sin cargos ni juicio.

Reconocida como prisionera de conciencia por Amnistía Internacional, su eterno recordatorio ante el mundo del drama birmano fue premiado el 14 de octubre de 1991 con el premio Nobel de la Paz; en su nombre recogió el galardón el mayor de sus hijos, Alexander, de trece años. Ya antes había sido honrada con los premios Rafto de los Derechos Humanos (octubre de 1990) y Sajarov de la Libertad de Conciencia (julio de 1991) concedido por el Parlamento Europeo.

A partir del Nobel, la líder de la resistencia civil birmana sería repetidamente laureada, incluyéndose el premio Simón Bolívar (Venezuela, 1992) y la medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos (2000).

En 1992 el SLORC accedió a que recibiera visitas y al año siguiente retiró la guardia apostada a la entrada de su residencia en la avenida universitaria de Rangún (o Yangón, nuevo nombre dado a la capital en junio de 1989 por el SLORC, cuando pidió a la comunidad internacional que en lo sucesivo se refiriera a Birmania como Unión de Myanmar o, para ser más exactos, Myanmar, que es como los birmanos habían llamado a su país desde antes de llegar los colonizadores británicos) y le permitió pasar las Navidades con su familia.

El 20 de septiembre de 1994 el presidente del SLORC y jefe del Estado, general Aung desde el 23 de abril de 1992 se reunió con ella para mantener lo que calificó como una "discusión amistosa". Finalmente, el 10 de julio de 1995, en un gesto destinado a relajar las muy difíciles relaciones con la comunidad internacional, el SLORC  le levantó el arresto domiciliario, aunque la mantuvo vigilada muy de cerca por los servicios de seguridad Suu Kyi se apresuró en reanudar los contactos políticos con los miembros de la LND y el NCGUB, y viajó por el país para mantener viva la causa de la democracia.

El 10 de octubre de 1995 recuperó la secretaría general de su partido que había perdido años atrás por discrepar con otros dirigentes sobre la estrategia a adoptar con el SLORC y en cumplimiento con la prohibición de éste de cualquier tipo de liderazgo orgánico en los partidos. Pero nuevamente la Junta impuso a la líder política el arresto domiciliario, en vísperas del congreso de la LND convocado para septiembre de 1996.

Cuando el congreso se pospuso hasta el 27 de mayo de 1997, en el séptimo aniversario de la victoria electoral de su partido, las autoridades prohibieron la convocatoria, aunque luego rectificaron y permitieron que el congreso pudiera celebrarse el 27 de mayo del año siguiente, en la casa de Suu Kyi y baja estricta vigilancia.

La líder pidió que se mantenga la presión internacional contra la dictadura, que en los últimos años cosechó algunos éxitos diplomáticos con los países vecinos de la península indochina y el sudeste asiático, como el ingreso en la ASEAN, la Asociación de Naciones de este área geográfica, el 20 de mayo de 1997, así como cooperaciones bilaterales con Tailandia, Vietnam y Camboya. China y Singapur también ejercen una política de tolerancia del régimen militar birmano.

La activista intentó, en julio de 1998 y en agosto de 2000, evadirse del cerco de las tropas que la vigilaban para reunirse con miembros de la LND, duramente reprimidos con arrestos masivos y numerosas condenas a penas de prisión. Ambas salidas fueron frustradas por las fuerzas de seguridad.

El profesor Aris murió el 27 de marzo de 1999 en Londres de cáncer de próstata. Cuando su enfermedad llegó a la fase terminal, las autoridades birmanas rechazaron que pudiera viajar al país para visitar a su esposa (a la que no veía desde enero de 1996).

La Junta rechazó las críticas declarando que había ofrecido a Suu Kyi su salida a Oxford, pero que ella se negó, al parecer porque temía que no la dejaran entrar en el país a su regreso.

En 2002, Aung San Suu Kyi salió libre de su segunda reclusión. La líder de LND declaró que el gobierno le había prometido libertad de movimientos, la liberación de cientos de presos políticos y conversaciones para llegar a un acuerdo político, pero no cumplió esas promesas. Poco después, Aung San Suu Kyi y un grupo de militantes de la Liga fueron apresados de nuevo después de violentos enfrentamientos durante una gira de trabajo por el país.

Fue el tercer período de detención casera de Suu Kyi, y rompió las esperanzas que el SPDC (nuevo nombre del SLORC) finalmente planeara emprender un proceso genuino de reforma política.

El anuncio incitó una ola de condena internacional, incluyendo las Naciones Unidas.

En mayo de 2005, 59 líderes políticos mundiales incluyendo los ex presidentes de USA Bill Clinton y Jimmy Carter, y el ex-presidente surcoreano Kim Dae-jung, pidieron su liberación en una carta dirigida al mandatario militar birmano general Than Shwe. También lo hizo, en el 2006, Kofi Annan, secretario general de la ONU. En noviembre de ese mismo año, a Suu Kyi se le permitió salir de su casa, durante una hora, para reunirse con el enviado de la ONU Ibrahim Gambari; normalmente no le consienten contacto con otras personas, excepto su criada y su médico.

En mayo de 2009 es juzgada por infringir las condiciones de su arresto domiciliario, al haber alojado durante dos días al estadounidense John Yettaw, un mormón de 53 años que llegó hasta su casa a nado.

Observadores internacionales y ella misma califican el juicio de pretexto de la Junta militar para mantener encerrada a la líder política durante las elecciones, que se celebrarán el próximo año, impidiendo así que pueda presentar su candidatura.

 
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