Dossier: Especulación urbanística en el Mediterráneo Murciano
 
España | MURCIA | CARTAGENA
 
12/10/2010 • Cala Reona es la última playa entre Cabo de Palos y el Parque Natural de Calblanque, una de las pocas que quedan sin urbanizar en el litoral murciano, muy cerca de la conocida Manga del Mar Menor. La última revisión del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Cartagena puede ahora amenazar esta situación, ya que pretende una recalificación de unas 60 hectáreas de terreno para la construcción de viviendas y la utilización del suelo para uso residencial turístico

El pasado mes de marzo, tras cuatro años de elaboración, alegaciones, discusiones y correcciones, el Pleno del Ayuntamiento de Cartagena aprobaba – únicamente con los votos favorables del PP, que gobierna en mayoría – el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, un documento en el que se ordena el uso del suelo municipal para los próximos 25 años. Entre los puntos más polémicos de este nuevo Plan, se encuentra la recalificación de Cala Reona, la última playa virgen entre el Parque Regional de Calblanque y Cabo de Palos, para la construcción de entre quinientas y mil viviendas.
 
En virtud de este Plan, unas 60 hectáreas de terreno actualmente No Urbanizables (de Protección Ambiental, de Protección Forestal y Común) pasarían a ser Suelo Urbanizable de mínima densidad para uso turístico. Mediante esta reclasificación, el Ayuntamiento pretende resucitar un Plan Parcial que no llegó a aprobarse en la década de los 90.
 
UNA ZONA CON ALTO VALOR ECOLÓGICO
 
Cala Reona es la puerta de entrada occidental al Parque Natural de Calblanque. En 1995, se elaboró el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Calblanque y Cala Reona quedó fuera de este Plan. Pero, según los expertos, Cala Reona tiene los mismos valores de biodiversidad de Calblanque, con dunas fósiles, arenales antiguos y una formación geomorfológica muy singular. Además, en el área de la cala han sido hallados restos arqueológicos de interés, ya que albergó un puerto en época romana.
 
La Dirección General de Patrimonio Natural elaboró, unos meses antes de la aprobación de este Plan, un informe de evaluación de la propuesta del Ayuntamiento de Cartagena. En este informe aconsejaba, por ejemplo, la exclusión del suelo urbanizable de las zonas con vegetación natural debido a su alto valor ecológico, especialmente las vertientes que dan al Mar Mediterráneo comprendidas entre el límite del Parque Regional y la carretera que da acceso a la playa. Además, el informe establecía la necesidad de evaluar no sólo el impacto directo, sino indirecto, que la urbanización de Cala Reona tendría sobre Calblanque, una zona que tiene la consideración de LIC (Lugar de Interés Comunitario) y Zepa (Zona de Especial Protección de Aves), así como de Red Natura 2000 y propuesto para ser Reserva de la Biosfera Marítimo-Terrestre.
 
La zona alberga hábitats de interés comunitario y poblaciones de diversas plantas amenazadas y protegidas por el Decreto 50/2003 así como terrenos con pendientes superiores al 50 %.
 
Finalmente, los numerosos escollos que rodean Cala Reona forman parte de la reserva marina integral Cabo de Palos/ Islas Hormigas, un lugar de excepción para el submarinismo debido a la abundancia de fondos rocosos y arenosos donde habita el mero, la corvina, el espetón, el congrio o la morena; un espacio rico en comunidades marinas y de coral considerado uno de las más bellos del Mediterráneo.
 
LOS VECINOS Y LAS ASOCIACIONES ECOLOGISTAS, CONTRA LA URBANIZACIÓN
 
Ante la aprobación provisional municipal del Plan General de Ordenación Urbana, la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) promovió una protesta ciudadana a través de Internet con el envío de más de 3.400 correos electrónicos de ciudadanos que exigían proteger de la urbanización esa última playa virgen entre Calblanque y Cabo de Palos.
 
Además de la alcaldesa de Cartagena, Pilar Barreiro (PP), y del concejal de Urbanismo, Joaquín Segado (PP), los destinatarios de las firmas eran el consejero de Obras Públicas y Ordenación del Territorio, José Ballesta (PP); el director general de Patrimonio Natural y Biodiversidad, Pablo Fernández (PP); y el director General de Evaluación, Planificación y Control Ambiental, Francisco José Espejo (PP). Bajo el lema '¡Tu firma puede salvar Cala Reona de la urbanización!, los ciudadanos manifestaban que la cala «debería mantenerse en las condiciones actuales, ya que atesora extraordinarios valores paisajísticos y ecológicos, tal y como reconoce el Plan General vigente, que le otorga clasificación de Suelo No Urbanizable (Común, Protección Forestal y Protección Paisajística)».
 
Días después, y convocados por ANSE y ADECA (Asociación para la Defensa de Cabo de Palos), alrededor de un millar de personas recorrían el camino comprendido entre la entrada a Cabo de Palos y Cala Reona para protestar por el proyecto urbanístico aprobado por el Ayuntamiento de Cartagena.
 
También la organización Ecologistas en Acción incluía Cala Reona en su informe anual de Banderas Negras 2010, que denuncia los puntos del litoral español con mayor degeneración ambiental.
 
LA JUSTIFICACIÓN MUNICIPAL
 
El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cartagena aseguraba que la catalogación de protección ambiental no afecta a las 60 hectáreas en cuestión, sino sólo a una pequeña parte, y que ésta será protegida mediante una franja no urbanizable que recorrerá el linde con Calblanque, la zona de dominio público marítimo-terrestre y el espacio considerado como hábitat comunitario.
 
La alcaldesa del municipio Pilar Barreiro defendía el derecho de Cartagena a plantear desarrollos turísticos en la costa siempre que sean moderados y de mínimo impacto y recordaba que la propuesta municipal de declarar urbanizable una parte de Cala Reona significa “que en los próximos 20 años sólo se permitirá que se edifique con una densidad mínima en una línea de menos de 800 metros, de los 107 kilómetros de costa que hay en el municipio de Cartagena”. Y es que la primera propuesta técnica para la modificación del Plan General Urbano contemplaba la construcción en zonas libres sin protección no sólo de Cala Reona, sino en otras zonas del municipio, como la ribera sur del Mar MenorLa Azohía e Isla Plana.
 
El resto de fuerzas políticas (PSOE, MC-Movimiento Ciudadano (un partido cartagenero) y UPyD-Unión, Progreso y Democracia) mostraban su rechazo a esta iniciativa, mientras que dos de los concejales del Ayuntamiento no adscritos a ningún partido denunciaban que el beneficiario de la recalificación de los terrenos de Calareona podría ser la mercantil ‘La Solana de Carrascoy SL’, cuyo administrador es Francisco Javier Celdrán Degano, sobrino del presidente del PP en Cartagena y actual presidente de la Asamblea Regional, Francisco Celdrán.
 
Ahora, el Plan General de Ordenación Urbana de Cartagena se encuentra en la Comunidad Autónoma, que tiene que emitir un informe vinculante y decisivo sobre el Plan a principios del año próximo.
 
LA HISTORIA DE UNA RECALIFICACIÓN
 
La historia de la recalificación de Cala Reona no es nueva ni exclusiva de ningún partido político. Empezó con la solicitud de algunos propietarios a finales de la década de 1960 y tomó impulso hace algo más de diecinueve años.
 
El 26 de noviembre de 1990, el alcalde cartagenero Antonio Vallejo Alberola, del Partido Cantonal, firmó un decreto por el que se exponía al público como Avance de Planeamiento una modificación del Plan General a propuesta de uno de los principales dueños de terrenos en Cala Reona (la empresa Duerna).
 
Fue el Partido Popular el que apoyó a los cantonales, que empezaron una etapa de entendimiento con esta fuerza política hasta que el PSOE recuperó el poder en la primavera de 1991. Tras nuevos avances durante la época del alcalde socialista José Antonio Alonso (1991-1995), el Ayuntamiento aprobó de forma inicial la propuesta de recalificación de Cala Reona ya con el PP y Pilar Barreiro en la Alcaldía.
 
A nivel municipal, el camino parecía allanado para la llamada Modificación Puntual número 24 del Plan General. Pero el 28 de noviembre de 1997, el Pleno del Ayuntamiento aplazó la recalificación hasta que se revisara el Plan General, a solicitud de un promotor. Y es ahora, cuando se ha revisado el Plan General,  que se ha retomado de nuevo el tema.
 
La idea inicial – la de la década de los 90 - era la construcción en Cala Reona de 18 hectáreas con 300 viviendas de cien metros cuadrados, 140 plazas hoteleras y una población en colmatación de 1.640 habitantes. La propuesta incluía un paseo marítimo, espacios libres y equipamientos turísticos.
 
S.R.López



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La última playa vírgen del Mediterráneo Murciano

S. R. LÓPEZ

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