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Dossier: La financiación de los Partidos Politicos
Transparencia, transparencia y más transparencia
 
 
19/07/2010 - 16:02 • La corrupción sigue “in crescendo” sin que se atisben señales de contención. Pese a que se manifiesta casi desde el nacimiento de la democracia – con Franco la corrupción era el propio sistema – y pese a la gravedad de los hechos ni tan solo se ha logrado a lo largo de estos años una adecuada y estricta jurisdicción al respecto.

La connivencia de los políticos con la corrupción adquiere tintes casi surrealistas. Si bien ante la duda la dimisión debiera ser la norma, aquí, ni tan solo se habla de dimisión del cargo implicado cuando este ya circula por los tribunales, de modo que, presuntos corruptos, contra toda prudencia, siguen ostentando altas responsabilidades...

Esta democracia empieza a parecerse cada vez más a un estado bananero en donde los corruptos chantajean a unos políticos que bajo el pretexto del respeto a la presunta inocencia contemporizan con la corrupción de sus cuadros.

Pero la actitud política, especialmente la del Partido Popular, es tan grave que provoca el rubor en la ciudadanía. La vergüenza ajena y la desazón se han sobrepuesto a la estupefacción ciudadanas.

Lo del PP ya supera todos los límites y la actitud de sus dirigentes, comprometida, titubeante, permisiva.... nos presagia que la corrupción en el PP es   algo mucho más profundo y enraizado.

Pero los temores se acentúan cuando se evidencia la posibilidad de que este partido pase a gobernar el estado en unas próximas elecciones.

La corrupción es un acicate que se expande como una mancha de aceite por todas las formaciones políticas actuales. No es un fenómeno nuevo ni circunstancial, no es fruto exclusivo de las políticas urbanísticas, si bien el urbanismo ha sido uno de sus viveros fundamentales; es algo que convive con nuestra democracia, si es que no constituye una de las claves de muchos de sus desarrollos, y tiene sus raíces en las dinámicas del régimen social y económico en el que vivimos, agravado hasta la desfachatez por algunas prácticas que han sobrevivido del antiguo estado dictatorial, en la falta de legislación adecuada, en la falta de democracia y transparencia, especialmente en los foros de los partidos actuales.

Así pues nadie se puede atribuir inocencia, la hemos vivido con los socialistas en casos tan graves como los actuales, con los partidos independentistas y hasta con la izquierda más a la izquierda.

La corrupción es un acicate para la democracia, una falta de respeto hacia los ciudadanos, y no ser contundentes y beligerantes con la misma tiene unas implicaciones evidentes. Sin duda la corrupción es uno de los mayores obstáculos para que la democracia sea efectiva, para que las decisiones colectivas las adopten los ciudadanos a los que legítimamente corresponde. Pues, la corrupción es la base para que intereses espurios se adueñen de los poderes sociales, con perjuicios gravísimos para el régimen democrático y para los propios ciudadanos.

No sólo falta un cuerpo legislativo exclusivo y actualizado contra la corrupción política. Falta también una transparencia total y absoluta de todas aquellas organizaciones que se nutren de fondos públicos, es imprescindible que los cuerpos fiscalizadores – tribunales de cuentas – sean verdaderamente independientes de los poderes políticos de modo que garanticen una fiscalización sin paliativos y, ante todo, hace falta mucha transparencia, mucha democracia, toda la libertad de expresión posible y la efectividad del derecho a la información de la ciudadanía.




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Bibliografia
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